domingo, 25 de mayo de 2014

Semana 12

La Web 1.0 es realmente el inicio básico y precario de la Red de redes. Se caracterizó por sus funciones primarias en cuanto a la actualización de información, y la imposibilidad de compartir en línea. El gran inconveniente que presentó este tipo de web fue la imposibilidad "temporalidad" de los datos publicados por los primeros cibernautas, y su falta de interacción.
Al aparecer la Web 2.0, aparecieron también las hoy populares redes sociales e interesantes innovaciones para los autores que encontraron en el blog, no sola una forma de expresión libre, sino también un negocio que resultaría bastante lucrativo.
Por otra parte, la Web 3.0 supera a esta última por el hecho de ofrecerle un servicio mucho más ágil e interactivo al usuario, que encontraría frecuentes innovaciones tales como la “tactibilidad” de los dispositivos y las conexiones inalámbricas (sin cables), para conectarse a  Internet. Por la historia de este mundo virtual acontecen importantes cambios, por lo que los seres humanos se han tenido que adaptar física y sicológicamente a los cambios que suceden a la tecnología, desde la cinta magnética hasta la memoria USB, llegamos finalmente a entender que la mejor forma para el almacenamiento ideal de la información, requeríamos concebir algo parecido a un banco de información en una nube intangible, pero de muy fácil acceso. Pienso igualmente que con el avance generacional de la red se han ido adquiriendo habilidades específicas en cada uno de nosotros, desde la forma en que consultamos una fuente, hasta la manera en que nos comunicamos con nuestros seres queridos en el exterior (con una simple video llamada  por Skype). Igualmente el rol del consumidor de internet a pasado de ser totalmente pasivo, a uno diametralmente opuesto: el hiperactivo. 

La música, el mundo editorial, la publicidad, en fin, todos los negocios y profesiones del mundo requieren hoy en día un alta cuota de refinamiento y mejoramiento de la técnica, para lo cual las nuevas tecnologías, estarán siempre dispuestas a solucionar de una forma creativa, eficaz y muy cómoda.  Vamos en contaste cambio y las películas de ciencia-ficción parecen cada vez más asemejarse a la realidad, por sus constantes temáticas futuristas, que en su mayoría terminarán pareciéndose mucho, por no decir del todo, al  mundo cotidiano que habitamos cada día; como un claro ejemplo está la película Odisea en el Espacio 2001 de Stanley Kubrick, que muestra una máquina tan inteligente que terminará superando las capacidades del hombre.  

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